Recorriendo el callejon del amor

Cuando te separas de tus primeros y juguetea favoritos… No pasa nada porque simplemente empieza a tener otros pasatiempos e intereses.
Cuando sales de la primaria que es en lo particular fue cuando sentí empezar a tener conciencia… No pasa nada porque sientes un gran logro y la sola idea de conocer un nuevo ciclo y etapa de nuestra vida altera nuestros sentidos a flor de piel.
Cuando terminan las vacaciones y es hora de regresar a nuestra vida cotidiana… No pasa nada poque es parte de nuestra vida y el descansar por siempre puede pasar a segundo plano… Miles  de cosas podemos dejar atrás sin tomarle tanta importancia porque simplemente es parte de nuestro ciclo de vida.
Pero cuando te alejas de aquel amor platónico no existe nada que pueda hacer que esto lo tomemos con calma. Desde subir al transporte que me alejaría de aquel gran amor, un nudo en la garganta se apodero de mi. El mundo parece ponerse en contra tuya y tu solo debes de ingeniartelas para ser un gran guerrero ante la adversidad… Mirando ansioso cada minuto esperanzado que en tu móvil aparesca un sms con la frase de “hasta pronto” o por lo menos un ” adiós” de esa persona, ansiedad que provoca la descarga total del móvil que te deja aun mas ansioso. Y como cerecita del pastel tus intentos por buscar y descargar una canción de despedida apropiada y discreta resulta de la mas inútil porque tanto la batería del móvil y el internet también están contra ti.
Actualmente tengo tres meses alejado de ese gran amor, recorriendo este callejón oscuro, frío e incierto que me conduce a un laberinto sin fin. Ya no he visto esos ojos cafés con aquel brillo destellante que me impedía mirarlos fijamente por mas de dos segundos… Ya no he escuchado esa sonrisa por la que me esmeraba en mantener dibujada y que era melodia para mis oídos y privilegio para mis pupilas…. Ya no he escuchado esa vez única e incomparable que me hacia estremecer cada que escuchaba pronunciar mi nombre… Y sobre todo ya no he sentido la necesidad de mi persona para ayudarte o de cierto modo defenderme.
Lo único que ne consuela saber es que a pesar de todo estarás bien, mejor que yo, despertando cada día con miles de bendiciones… Aunque no me escuches te deseo lo mejor en la vida y gracias por todo. Mientras estés bien, tendre un poco de consuelo y no me importa estar “Recorriendo el callejón del amor”